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Una urbe amigable con los adultos mayores debe cumplir con una serie de condiciones, entre ellas, contar con equipamiento y comercio a una distancia “caminable” de los hogares, oferta de centros de salud, acceso a transporte público, buen estado de veredas, parques y espacios públicos de calidad. También son esenciales la oferta cultural y de actividades recreativas y el buen clima.

Vivir en un entorno amigable en la vejez, que simplifique las actividades cotidianas de una persona mayor, como traslados, compras o acceso a la salud, es una de las grandes metas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de varios países que muestran un sostenido envejecimiento de su población. Chile es uno de ellos y de un tiempo a esta parte han comenzado a surgir iniciativas que buscan un diseño urbano con miras a levantar ciudades con esas características.

Sin ir más lejos, localidades como Victoria y Loncoche, en la Novena Región, han logrado certificarse ante la OMS como ciudades amigables con la tercera edad, gracias a las condiciones con las que cuentan como espacios al aire libre, una buena red de transporte, alta participación social, respeto e integración social y servicios de salud, entre otras.

También Viña del Mar y comunas de la Región Metropolitana, como Providencia, Ñuñoa, Vitacura, Las Condes y Santiago centro, son consideradas aptas para vivir esta etapa, ya que han desarrollado políticas para configurar el espacio de manera que favorezca la calidad de vida de los seniors . Sin embargo, hay otras ciudades en Chile que están emergiendo como nuevos polos para este segmento etario y, según coinciden los expertos, entre ellas destacan Puerto Varas y Frutillar, en el sur del país, junto con La Serena e Iquique, en el norte.

En estas cuatro ciudades ya viven 72 mil adultos mayores, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas para 2017, siendo La Serena la que concentra más habitantes de 60 y más años, con un total de 34 mil personas. Le siguen Iquique con 29.400 adultos; Puerto Varas (5.800) y Frutillar (2.768).

¿La razón? Poco a poco estos cuatro núcleos urbanos se han ido equipando de las características que debe tener una localidad senior : Todas cuentan con equipamiento y comercio a una distancia “caminable” desde los hogares; junto con una buena oferta de centros de salud, acceso a transporte público, veredas, parques y espacios públicos de calidad, amplia oferta cultural y de actividades recreativas para la tercera edad. Y suelen tener buen clima.

Respeto y cultura cívica para el entorno

Pablo Allard, decano de la Facultad de Arquitectura de la UDD, asegura que cultivar el respeto y la cultura cívica de los ciudadanos es lo más importante para que un barrio o ciudad sea amigable con la tercera edad. “Los adultos mayores tienden a presentar dificultades de movilidad y discapacidades que requieren de paciencia, comprensión y respeto por parte de todos los miembros de la comunidad. Uno de los aspectos más negativos de las ciudades chilenas es la agresividad y la poca cultura cívica de las personas. Esto aumenta el estrés, la desconfianza y las tensiones”, asegura Allard.

El también doctor y máster en diseño urbano de la Universidad de Harvard agrega que hoy más que nunca es esencial diseñar las urbes en función de la senectud. Y es que con los avances de la medicina y las mayores expectativas de vida, ha surgido con fuerza la llamada “cuarta edad” o aquellos sobre los 80 años que se mantienen activos y que, por tanto, siguen contribuyendo a la sociedad. “Los mayores son más cultos e independientes, y muchos de ellos económicamente resueltos, por lo que pueden potenciar industrias como el turismo, la cultura y los servicios de manera significativa. Son más participativos, conscientes de sus derechos y deberes, por lo que una ciudad amigable con los adultos mayores se verá beneficiada tanto en lo económico como en lo social y cultural”, afirma Allard.

Rosa Kornfeld, directora del Centro de Estudios de la Vejez y Envejecimiento de la UC y ex directora del Senama, señala que hoy los entornos se están preocupando cada vez más de ser amigables con las personas que habitan en ellos. “Algunas comunas son ciudades costeras, que hacen atractivo vivir en ellas por los espacios naturales, el clima, los menores niveles de contaminación y distancias acotadas de traslado, lo que favorece la conectividad y movilidad de las personas”, dice.

En este sentido, Kornfeld coincide en que los determinantes ambientales, como la generación de espacios públicos, el diseño urbano, el transporte, la accesibilidad, una vivienda adecuada y la naturaleza, constituyen factores decisivos en las urbes y que contribuyen a promover un buen envejecer.

Ciudades 8-80 : para niños de ocho años y octogenarios

Las claves para lograr una localidad ”senior ” radican, principalmente, en las políticas públicas. Por ejemplo, a nivel local o municipal, dice Pablo Allard, lo primero es garantizar que el espacio público y los edificios estén diseñados considerando la accesibilidad universal. “Esto es, que cumplan con la Ley 20.422 sobre igualdad de oportunidades e inclusión social de personas con discapacidad, de manera que -como dice el urbanista Gil Peñalosa- las capitales sean 8-80, donde desde un niño de ocho años hasta un adulto de 80 años puedan desenvolverse y circular en forma segura y amable”, puntualiza.

En este sentido, Kornfeld agrega que los municipios son fundamentales para el desarrollo de las ciudades amigables, y muchos ya están trabajando en este aspecto. Algunos de los puntos que se deben incluir, según la ex directora del Senama, son baños públicos o señalética adecuada para los seniors . Asimismo, dice que se debe mejorar el sistema de semáforos, para que los mayores que tengan un desplazamiento más lento puedan cruzar la calle sin dificultad. De igual modo, es vital que las veredas se encuentren en buen estado, para evitar accidentes o caídas.

“Es indispensable, además, que se cuente con un sistema de información oportuna, para que el adulto mayor pueda acceder a los servicios. Y en esta planificación es esencial que se incluya a los propios seniors , ya que son ellos quienes podrán indicar con mayor precisión los aspectos que se deben fortalecer en cada comuna”, precisa.

De hecho, el equipamiento, la infraestructura y el mobiliario disponible en el barrio pueden convertirse en “el” elemento que dificulte o facilite que las personas continúen haciendo una vida activa independientemente de su edad.

De hecho, buena parte de quienes tienen sobre 60 años están insatisfechos con algunos aspectos básicos de su barrio.

Casi el 43% no está conforme con el estado de las veredas

Para diseñar una ciudad amigable con los seniors, es necesario conocer primero las falencias que ellos mismos identifican en sus entornos. En este sentido, el estudio “Adultos mayores: un activo para Chile”, realizado por el Centro de Políticas Públicas de la UC y la Asociación de AFP, señala, por ejemplo, que en términos de movilidad las principales dificultades para desplazarse por las urbes son la mala calidad de las calles y veredas, la insuficiencia de bancas para descansar y la falta de equipamiento para personas con poca capacidad para moverse. (Ver infografía).

Según el informe, el 42,7% dice no estar satisfecho con el estado de las veredas de su ciudad, en tanto que el 80% considera que no hay suficientes bancas para sentarse.

Por otro lado, un 60% señala que está muy satisfecho con la iluminación de calles y veredas, mientras que el 42% se siente a gusto con el estado de plazas y parques, y más del 50% avala el estado de los estadios, gimnasios, piscinas y equipamiento deportivo municipal.

Otro aspecto relevante es conocer cómo se desplazan las personas mayores en la ciudad. En el caso del Gran Santiago, la encuesta muestra que estas personas utilizan preferentemente la caminata como medio de transporte, seguido del uso de transporte público, y luego el automóvil.

Otros datos a considerar:

80% de los seniors considera que no hay suficientes basureros en las ciudades , según el estudio “Adultos mayores: un activo para Chile”, realizado por el Centro de Políticas Públicas de la UC y la Asociación de AFP.

58,5% de quienes fueron encuestados en el informe, no considera que haya suficientes árboles en calles y avenidas.

80% de los mayores cree que no hay suficientes bancas para sentarse en las áreas públicas.

60% está muy satisfecho con la iluminación de calles y veredas.

42% está muy satisfecho con el estado de las plazas y los parques.

36,7% de los seniors se desplaza caminando por la ciudad , mientras que casi un tercio lo hace en transporte público.ç

EN EL GRAN SANTIAGO, la mayoría de los adultos mayores utilizan preferentemente la caminata como medio de movilización en la ciudad, seguido del uso de transporte público. El automóvil sólo aparece como la tercera opción para desplazarse.

Fuente: El Mercurio.

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