Seleccionar página

Según proyecciones de la Organización Mundial de la Salud, Chile se convertirá en uno de los países más envejecidos del mundo en el año 2025. ¿Qué pueden hacer las instituciones públicas y la sociedad con este diagnóstico? No podemos evitar el envejecimiento de la población, pero sí es posible fomentar campañas de concientización y políticas públicas para un cambio de paradigma de la vejez.

Creer que las personas mayores son una carga para las familias y para la sociedad es un grave error. Se ha demostrado que el aporte económico de una persona mayor durante el ciclo de vida es más alto que los gastos de salud y pensiones durante su vejez. Además, esta etapa vital presenta una diversidad y amplitud de capacidades que deben ser potenciadas con estrategias integrales.

Una política de envejecimiento es aquella que comprende una institucionalidad público-privada consolidada, un sistema de programas sociales y de salud, y voluntad política. La institucionalidad pública no es capaz de enfrentar este desafío por sí sola, ya que necesita de entidades de la sociedad civil que forman parte activa del apoyo y protección de este grupo. Por ejemplo, en nuestro país los familiares que se preocupan de cuidar a los mayores y las organizaciones sin fines de lucro son agentes claves de cuidado. Una institucionalidad pública que no se apoya directamente en la sociedad civil no puede cubrir todas las necesidades de las personas mayores.

Asimismo, no basta con ejecutar planes y programas para las personas mayores, si estas iniciativas no se enmarcan en un modelo de gestión para el acceso a servicios y beneficios, y un sistema de focalización que incorpore la diversidad funcional e intrínseca, difícilmente se avanzará en esta materia.

Nuestro país está desarrollando 12 programas e iniciativas sociales, dentro de los cuales se encuentran el Fondo subsidio a los ELEAM, el PACAM y la pensión básica solidaria. La evidencia ha demostrado que para mitigar los efectos negativos del envejecimiento y potenciar la calidad de vida –además de estas iniciativas– se requieren otras acciones. Sistemas de cuidados integrales y de largo plazo. Más especialistas como geriatras, kinesiólogos y terapeutas ocupacionales, así como la gestión de casos que incluyen tratamiento médico, sicológico y social.

Si bien los gobiernos y el Congreso Nacional han realizado importantes avances, aún subsisten brechas que deben ser resueltas cuanto antes. Actualmente hay más de 20 proyectos de ley en tramitación, pero lamentablemente no cuentan con urgencia legislativa. Por otra parte, el presupuesto del SENAMA aumentó marginalmente para 2017, a pesar de que el IPC de una persona mayor vulnerable registrara un alza mayor que el IPC que mide el INE.  Las personas mayores requieren más apoyo porque el costo de la vida no sólo es más alto en términos económicos, también lo es desde el punto de vista emocional.

Daniela Godoy, investigadora y docente de la Universidad Mayor.

Fuente: Oportunidad Mayor

Comentarios

comentarios